lunes, 19 de marzo de 2007

PRITZKER MONEO


(Carta al Director remitida al diario El País el 23 de mayo de 1996 y no publicada.)

Enterado de que nuestro compatriota madrileño Rafael Moneo ha recibido el llamado Nobel de la Arquitectura, quisiera unirme al homenaje colectivo desde mi pequeña ciudad de Logroño recordando al mundo, y a la ciudad de Madrid en especial, que el invento de las líneas diagonales que ahora lucen los rascacielos de la plaza de Castilla descalabrando la imagen Norte de la ciudad, fue utilizado por el arquitecto Moneo veinte años antes en Logroño pero de una manera mucho más sutil, a saber, en la forma de la planta del Ayuntamiento. El alcance del artilugio, como se puede deducir, es muy superior en mi ciudad que en la capital de España, porque la ciudad es mucho más pequeña; porque la intervención en planta es mucho más estructural que en imagen; y porque el edificio de ayuntamiento es mucho más representativo que el de oficinas de alquiler. No me extraña por tanto que le hayan dado el premio Prizker, porque eso sí que es anticiparse a los tiempos en que las Arquitecturas compiten con las autopistas a descoyuntar la ciudad. Enhorabuena pues.